Qué bien me sienta mi camiseta de dos Euros (Reflexión)

diciembre 18th, 2013
dextermsk

Las grandes cadenas y sus bajos precios

Un paseo por los grandes centros comerciales nos muestra mucho de hacia donde va nuestra sociedad y el por qué de algunos aspectos de la crisis.

Me he comprado una camiseta por dos Euros, y lo chula que es. En la cesta de la tienda habían más, igual de baratas e igual de atractivas. Y la verdad es que he salido con ganas de comprar unas pocas más, total, a ese precio con unos pocos Euros tendré recambio de ropa para toda la temporada. No me he comprado ninguna otra pieza de ropa en esta tienda porque estoy en un centro comcrisis-cadenas-tiendasercial, de esos grandes que tienen un escaparate al lado de otro de tiendas de ropa que pertenecen a franquicias de grandes cadenas, y seguramente en la tienda de al lado también encontraré camisetas que me gusten por dos, tres o cuatro Euros de nada.

Cuando he acabado de comprar en el centro comercial y ya tengo mi ropa, una ganga, y de paso he aprovechado y he visitado el hipermercado de la planta superior y he hecho la compra de la semana, así en un viaje aprovecho y hago toda la compra, me he gastado mi presupuesto de toda la semana y un poco más y me siento satisfecho con mis nuevas adquisiciones.

Ahora estoy sentado en la planta superior del centro comercial, mi novia, que ha hecho sus propias compras por su lado, llega cargada de bolsas, también una ganga, mientras observo a mi alrededor, recuerdo otros locales parecidos a este, y da para pensar, ya que están todos organizados de la misma forma, y la gente más o menos hace lo mismo siempre, compra ropa, sube a hacer sus compras para el hogar y después a tomar algo a la planta superior.

Miestras estamos comiendo en uno de los locales de comida rápida (como no, es bastante barato), observo a mi alrededor que mucha gente de mi pueblo también ha hecho como nosotros, se ha desplazado a la ciudad y está dando un paseo de compras por el centro comercial, con sus bolsas de la compra y sus carros cargados hasta los topes.

Muchos de ellos nos saludan, y nosotros les devolvemos el saludo, ya se sabe, en los pueblos se conoce todo el mundo. Observo que la mayoría de las bolsas vienen de las mismas tiendas que las nuestras, de las tiendas con camisetas a dos Euros, y eso, junto al hecho de ver una de ellas en la mano de un conocido en especial, me da que pensar, más que pensar, es una mala sensación, un malestar, un sonido de fondo que se me repite una y otra vez.

El sonido es el de una persiana bajando, la persiana del negocio de ropa de este conocido, que tenía en mi pueblo y que desde hace más de nueve meses está cerrada. Cerró porque no podía competir con los precios de las tiendas que venden estas camisetas tan baratas de dos Euros, como la que me acabo de comprar, como las que se compra la mayoría de la gente de mi pueblo y de muchos otros pueblos de alrededor, que ahora son las únicas que él se puede permitir. Y desde ese día hasta ahora, desde ese maldito día de compras como otro cualquiera, me vengo preguntando ¿Cuantas persianas caen al cabo de una año gracias a estas camisetas tan chulas de dos Euros?

Cada comercio tiene su versión de las camiseras a dos Euros

Son muchas las persianas que caen, miles. No sólo caen las persianas de las tiendas de ropa y sus proveedores, caen las de las tiendas de electrónica, de muebles, de alimentación y de cualquier sector al que le puedan echar mano las grandes cadenas. Porque cada sector tiene sus camisetas a dos Euros. Eso lo vi esa noche mientras una hamburguesa de cadena rápida me revolvcrisis en el pequeño comercioía el estómago.

Porque ese combinado de una libra con carne, refresco y patatas por 3,75€ es la versión hostelera de la camiseta de dos Euros, y mientras me la comía saludé con la mano al antiguo dueño de un excelente bar de bocatas, cuya persiana escucharé pronto caer y que estaba paseando con el carro medio vacío mientras buscaba un sitio en el que descansar y tomar un refresco con la familia.

De la misma forma, vi desenvolver al hijo de un conocido en la mesa de al lado su tablet de oferta (la actual versión electrónica de la camiseta de dos Euros) mientras por el otro extremo del pasillo paseaba el dueño de una de las tiendas de electrodomésticos en crisis del pueblo. Vi pasar al tío de uno de mis amigos, amargado porque este año he tenido que dejar podrir parte de su coseña de naranjas, ya que las traidas de Marruecos se pagaban más baratas, al dueño de una pescadería en el mismo caso y así podría enumerar decenas de amigos y conocidos, que se han quedado sin trabajo por el cierre de los negocios en los que trabajaban.

Lo más irónico del caso es que todos estan dejando el dinero que les está quedando en esos centros comerciales, dejado el dinero en comercios que nunca lo llevarán de vuelta al pueblo, y a pesar de que actualmente es todo por ahorrar, porque no se pueden permitir comprar productos más caros, en un tiempo sí que se los podían permitir, y eligieron la ganga.

Escuché el ruido de muchas persianas cayendo esa tarde resonando en mi cabeza, y algunas todavía me resuenan cuando doy un paseo por mi pueblo y veo carteles de se traspasa o liquidación por cierre y mi camiseta de dos Euros se pudre en el armario.

One Response to “Qué bien me sienta mi camiseta de dos Euros (Reflexión)”

  1. […] Qué bien me sienta mi camiseta de dos Euros (Reflexión) […]

Leave a Reply