El gran negocio de los sindicatos

Cuando los sindicatos callan

Si hacemos un pequeño ejercicio de memoria, la gran mayoría podremos recordar el pasaje de las uvas del Lazarillo de Tormes, en el cual el ciego termina por volver a gopear a pobre zagal. Pues bien, en este caso es lo mismo, totalmente, solo que nuestro particular Lazarillo que son los sindicatos tiene dos amos, sus afiliados, y como no la patronal y gobiernos.

En este caso la analogía con el Lazarillo es más que acertada, al igual que el ciego sabía que Lazaro comía las uvas de tres en tres porque él mismo ciego las comía de dos en dos y Lázaro callaba, nuestros sindicatos hacen exactamente igual, ven a la patronal comer de dos en dos y ellos callan.

Ahora bien, estos son más hábiles que el pícaro medieval de nuestra historia. Es de dominio público que ya no engañan a nadie, y como he comentado antes, nuestros particulares Lazarillos han de tener contentos a más de un amo, que a su vez exige lo contrario que el anterior. si bien la patronal les pide que callen, los trabajadores les piden que se hagan oir, así que ellos, con una destreza envidiable, gritan, patalean y salen a la calle.

Pero lo hacen con un tono lo suficientemente alto como para tener contentos a los trabajadores, y lo suficientemente bajo para no molestar a la patronal. Y es más, cada pataleta, cada foto, cada manifestación, la convierten en una victoria. En una victoria para los trabajadores, para el pueblo. Cada cierto tiempo se dan un baño de masas, cada cierto tiempo se hacen una foto y enarbolan sus banderas y sus slógans, se hacen notar, y parece que así sirven a aquellos para los que deberían dedicar su tiempo y esfuerzo.

Pero lo cierto es que realmente, la patronal sigue comiendo de dos en dos, y ellos callan.

Los sindicatos españoles han hecho más por destruir empleos que por mantenerlos

Los datos no mienten. Los sindicatos han luchado activamente por los trabajadores que podía aportar beneficios. Allá donde ha habido un trabajador despedido, allá han ido ellos en su rescate, bueno, su ejército de abogados que casi nunca llega al juicio. El proceso con el que destruye el emprleo un sindicato es bien simple y sigue las siguientes pautas:

  • Cuando un trabajador es despedido y el despido se produce de forma improcedente tiene derecho a una indemnización.
  • Entonces el sindicato pone a disposición del afiliado un abogado, a cambio de que se afilie ( benficio 1) y de una parte de lo obtenido en juicio (beneficio 2).
  • El siguiente paso es en los juzgados, (Y esto lo he vivido en primera persona y puedo dar fe) el abogado sindical calcula la cifra a la que tiene derecho el trabajador y el abogado de la empresa suele ceder.
  • Si el trabajador pide ir a juicio para que le devuelvan el empleo en lugar de la indemnización, el abogado le convence de que no es buena idea, pues las empresas no suelen ceder y sería una pérdida de tiempo (Esto también lo he vivido en directo y puedo dar fe)
  • El trabajador cobra su indemnización y paga su porcentaje al sindicato.

Según estos pasos el trabajador nunca recupera su empleo, y el sindicato realmente hace el mismo trabajo que un abogado cualquiera, beneficiandose de la destrucción cíclica del empleo. A eso hay que sumar que las empresas con una cierta cantidad de juicios por despidos improcedentes terminan por ser inspeccionadas, con lo que a ambas partes del conviene que no haya juicio. Esa es una de las uvas de más que come nuestro particular Lázaro y calla.

La huelga vino con la reforma laboral porque los sindicatos pierden beneficios

La huelga convocada por los sindicatos es otra burda demostración del pueblo al servicio de aquellos que se aprovechan de ellos, esta vez sí salieron a la calle, aunque hicieron una huelga los motivos no eran los derechos de los trabajadores. Los motivos de fondo fueron muy simples, con la reducción de los días de indemnización y el aumento de razones por las que declarar un despido procedente disminuyen los ingresos de los sindicatos.

Los sindicatos montan una huelga de un día, ¿Y después qué?

Después callan. Los sindicatos ya han negociado con el gobierno y la patronal, pero las negociaciones que han tenido, lejos de ser públicas o registradas notarialmente sólo los líderes sindicales, la patronal y el gobierno las conocen en su contenido íntegro.Y los sindicatos, después de obtener algo vuelven a callar, ¿Será que siguen comiendo uvas como en la analogía inicial?

Puntos que demuestran que los sindicatos no luchan por los derechos de los trabajadores

  1. En España se han destruido más de 3 millones de empleos en los últimos años y apenas existen inspecciones de trabajo. ¿Dónde estaban los sindicatos?
  2. El 87% del trabajo se consigue a través de empresas de trabajo temporal que perciben un beneficio de ese trabajo. Las empresas de trabajo temporal dejarían de existir si el INEM tubiera su propia sección de trabajo temporal, con lo que el beneficio revertiría en el trabajador y se controlaría más la temporalidad de los contratos evitando así a precariedad laboral. Los sindicatos permiten eso desde la época de Felipe Gonzalez.
  3. En los últimos 10 años los salarios no sólo no han crecido a ritmo del IPC, sino que en algunos casos incluso se han devaluado.
  4. El poder adquisitivo de un trabajador es apenas inexistente, el 47% de los trabajadores actualmente no pueden acceder a sus derechos básicos holgadamente frente al 95% que sí lo hacian hace 10 años.
  5. En 36 años de democracia los sindicatos no han presentado ni existe referencia alguna escrita de un sólo plan de mejora laboral, sólo han negociado sistemáticamente con los gobiernos sus privilegios y subvenciones.
  6. No existe una sola prueba documentada en la que los sidicatos en España hayan luchado contra una decisión del gobierno y hayan conseguido sus propósitos mejorando el status del trabajador y sus derechos.

En definitiva, los sindicatos no son más que otra boca que alimentar en una mesa repleta de tiburones. Ahora se entiende eso de que España es la primera en caridad.

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